El prejuicio tambien se lee
Desde el primer libro que tomé prestado de la biblioteca de mis abuelos, siempre leí cualquier cosa que llegara a mis manos. En ese entonces, no existía en mí prejuicio alguno sobre qué leer o no; es así como llegué a leer libros que quizá tenían un contenido adulto que no eran acordes con mi edad. He leido clasicos de la literatura a una edad muy temprana y fue eso lo que me convenció que mi camino universitario era el de las Letras. Debo decir que no me equivoqué, disfruté mucho descubriendo obras que no había leído o redescubrir obras ya leídas con las herramientas que me brindó la carrera. pasó el tiempo y algo ocurrió en el camino. Ese análisis exhaustivo y académico se volvió algo elevado, disfrutable, si; pero se convirtió para mí, en un hábito que debía ser de análisis. ese hábito que me había enamorado a temprana edad me tenía que dejar algo que luego pudiera usar para el ambiente académico que pertenecía. Pero algo cambió. Casi por casualidad, una tarde de verano me topé con ...